El pasado 15 de febrero, el medio informativo digital Quadratín Querétaro publicó un informe de la ONG internacional Oxfam, que revela cuáles son los países de Latinoamérica que tienen mayor cantidad de riqueza y las personas naturales o jurídicas que cuentan en su haber con un patrimonio superior a los mil millones de dólares, con un crecimiento de hasta 16 veces más rápido que en otras partes del mundo, entre los que destacan cinco países. Y no deja de llamar la atención, cuando menos a mí, que México ocupe el segundo lugar de la región, con una concentración de 219 mil millones de dólares, cuyos multimillonarios dominan compañías de sectores como las telecomunicaciones, sólo detrás de Brasil, que tiene 66 grandes capitalistas con más de mil millones de dólares, cifra superior al Producto Interno Bruto (PIB) de varias naciones de Centroamérica juntas. Completan el cuadro Chile con 54 mil 400 millones, Colombia con 42 mil y Argentina con 19 mil 800 millones de dólares, según el informe que fue mostrado en el reciente Foro Económico Mundial realizado el pasado mes de enero en Davos, Suiza, que reunió a jefes de Estado y grandes empresarios del mundo.Sin embargo, mientras los grandes capitalistas de Latinoamérica y del mundo festejan sus enormes riquezas, por otro lado el gobierno de México da a conocer, a través del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la enorme cantidad de mexicanos que sobreviven con recursos económicos inferiores a la Línea de Pobreza por Ingresos, insuficientes para cubrir sus gastos más indispensables para su sobrevivencia, considerados en las canastas alimentaria y no alimentaria. En el pasado mes de enero de 2026, según la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) y el gobierno federal, los 24 productos de primera necesidad (sólo 24) que contempla la canasta básica —entre ellos tortilla, huevo, arroz, carne, cereal, pollo, café, leche, queso, frutas, verduras, etcétera—, medidos estrictamente en gramos y en calidad del producto por persona, en la zona urbana tienen un costo de 2 mil 486 pesos, mientras que en la zona rural su costo es de un mil 863 pesos. Y la canasta no alimentaria, que contempla gastos para salud, educación, vestido, calzado, transporte público, comunicación, utensilios domésticos, limpieza, etcétera, que a decir de la misma PROFECO y del gobierno en la zona urbana tiene un costo de 2 mil 356 pesos y en la zona rural tres mil 465 pesos; es decir, que una persona necesitó un ingreso mínimo de cuatro mil 843.11 pesos para comprar ambas canastas en la ciudad, mientras que en el campo una persona requirió tres mil 465.76 pesos. Obviamente, de lo anterior se desprende la siguiente pregunta: ¿cuántos mexicanos pueden comprar las canastas alimentarias y no alimentarias? Los datos oficiales de la pobreza multidimensional confirman que la población que tiene un trabajo formal recibe ingresos inferiores a la Línea de Pobreza y, por tanto, no les alcanza para comprar ambas canastas. Esta población ascendió a 46 millones, equivalente al 35.4 por ciento de la población nacional; lo que significa que uno de cada tres mexicanos sobrevive en esa situación. Según cálculos del Inegi, un hogar de cuatro integrantes necesita 19 mil 372 pesos al mes para satisfacer sus necesidades básicas y sobrevivir, pero ¿cuántos mexicanos reciben ese salario? ¿A cuántos mexicanos les alcanzan sus ingresos para vivir dignamente, si poco más de 8.6 millones que tienen un trabajo formal viven en pobreza laboral, al recibir un salario menor a lo necesario para adquirir las dos canastas básicas, y 32.9 millones de trabajadores más viven en la informalidad, es decir, sin tener segura su alimentación y la de su familia y todavía sin contar con seguridad social? Navegación de entradas Nada ganó México con la 4T Mayoría de los estadounidenses cree que Trump lanzó una guerra en Irán para encubrir el escándalo de Epstein