Estimados lectores, si alguien tenía la idea de que los políticos trabajan desinteresadamente y no duermen de preocupación, pensando cómo mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, y por eso analizan y discuten las mejores propuestas para diseñar las mejores políticas públicas en favor de todos los mexicanos, en materia de economía, salud, seguridad, educación y medio ambiente, etcétera, y que por eso riñen y se agreden entre las distintas bancadas en los congresos, lamento mucho decepcionarlos.Aunque según la Ley General de Partidos Políticos, entre sus principales funciones está la de ser el medio principal para que los ciudadanos intervengan en la vida política y elijan a sus representantes a través del voto, fomentar la educación cívica entre la ciudadanía y canalizar las demandas ciudadanas ante las instancias de gobierno, en la realidad esto no sucede así. Son un pequeño grupo de individuos: familiares, amigos y socios, que se reparten el poder entre ellos y reducen la participación del pueblo a la emisión de su voto por un nuevo gobernante el día de la elección, y nada más. En eso consiste su multicitada democracia. Creer, por ejemplo, que los finísimos Gerardo Fernández Noroña, Alejandro “Alito” Cárdenas, Lili Téllez, el diputado federal Cuauhtémoc Blanco o los diputados de la Legislatura de Querétaro, que se roban las urnas en plena sesión, son ejemplo para educar al pueblo, es un absurdo, y peor aún, creer que los políticos son “puentes” para canalizar ante los gobiernos las demandas y necesidades más importantes. Todos sabemos que los partidos son en realidad verdaderas empresas “fachada” para enriquecerse. Veamos. A finales del año pasado, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó el anteproyecto del presupuesto aplicable para el año 2026 y, con ello, la solicitud de un monto aproximado de 15 mil 100 millones de pesos, de los cuales siete mil 737 millones serán repartidos entre los seis partidos políticos con registro nacional. El reparto de esta cantidad, de acuerdo con la fórmula constitucional donde el 30 por ciento se reparte de manera igualitaria y el 70 restante según los resultados de la elección anterior de la Cámara de Diputados, quedó de la siguiente manera: al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) se le asignaron dos mil 706 millones de pesos; al Partido Acción Nacional (PAN), mil 349 millones; al Partido Revolucionario Institucional (PRI), mil 24 millones de pesos; al Movimiento Ciudadano (MC) le tocaron mil 10 millones de pesos; al Partido Verde Ecologista, 869 millones de pesos, y al Partido del Trabajo (PT), 703 millones de pesos. Mientras tanto, de esta cantidad asignada a nivel nacional, estos partidos, en el Estado de Querétaro, recibirán, según un análisis del IEQ, para gasto ordinario, porque en este año no hay elecciones en la entidad, la cantidad de 147 millones de pesos en 2026, y fueron distribuidos de la siguiente manera: al PAN, por ser la fuerza mayoritaria en el estado, le correspondieron 47 millones 900 mil pesos; a Morena, 44 millones 500 mil; al PRI, 15 millones 200 mil pesos; al PVEM, 14 millones 500 mil pesos; a MC, 14 millones, y al PT, 11 millones de pesos. Según la ley, el dinero que reciben los partidos políticos se destina mayoritariamente al sostenimiento de sus estructuras burocráticas, oficinas, renta de inmuebles, propaganda, operación política y sueldos millonarios para la élite y los dirigentes partidistas, con un incremento importante en años electorales, pero, como todos sabemos, porque así se ha dado a conocer en los análisis de las autoridades electorales, hay opacidad, gastos inflados y desvío de recursos hacia intereses de las dirigencias. Obviamente, para justificar los gastos, no faltan los contratos inflados de servicios fantasma: asesorías, cursos de capacitación, etcétera. Pero, ¿de dónde sale tanto dinero para mantener a todas estas personas sin oficio, que ya convertidos en gobiernos les niegan hasta la mirada a las clases empobrecidas que los mantienen? Atinó usted, apreciado lector: del bolsillo de por sí “rotango” de los que menos tienen. Como siempre, el pueblo paga los costos de una falsa democracia en la que al pueblo sólo se le invita a costearla, para que los mismos de siempre concentren el poder. Navegación de entradas Un gigante llamado militancia morenista y una dirigencia dormida en el sueño de los justos