“La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos”, dijo el escritor suizo, Louis Dumur. Y sí, por experiencia el pueblo considera que ser político es sinónimo de corrupción, abuso de poder, alevosía, etcétera. Y desafortunadamente así es, es un juego a valores entendidos entre estos y la población empobrecida, que hace como que les cree en sus actos de campaña.

A casi un año de la próxima elección de 2027, en que estarán en juego 17 gubernaturas, 500 diputados federales, más de 2,000 presidencias municipales y jueces y magistrados del Poder Judicial, los políticos ya se alistan con sus maniobras y discursos para atraer el voto ciudadano, sin dar nada a cambio.

Invocarán seguramente a sus “elevados” principios de política, justicia social y trilladas metáforas para dar la impresión de profundidad de pensamiento y dominio del lenguaje, demagogia sensiblera y manipuladora para convencer al pueblo despolitizado.

Con las conocidas frases de, quiero ser gobernador, o presidente municipal, según sea el caso, “porque quiero servirles”. “Yo soy producto de la cultura del esfuerzo” y, por ello, “entiendo perfectamente las necesidades de mi gente”, y “prometo no defraudarlos y cumplir como gobernante lo que como candidato les estoy ofreciendo”.

Pero la mayoría de las veces la gente acude a los mítines y manifestaciones de apoyo por intereses más concretos que las promesas de saliva: conseguir alguna despensa, algún tinaco o algún calentador solar, pues sabe que después de esto jamás recuperarán lo invertido en sus impuestos.

Para hacernos una idea de sus falsedades, veamos el cumplimiento de promesas de campaña de algunos de los 18 alcaldes, en lo que va de su administración, según información del Monitor de Promesas de Campaña de la revista “Perfiles” de Querétaro, por cierto, utilizada como “fachada” para hacer proselitismo adelantado por varios aspirantes a ocupar los principales puestos de gobierno en el Estado.
El presidente municipal de Ezequiel Montes, Iván Reséndiz, quien tiene pendiente invertir 12 millones de pesos por año para que mil jóvenes del municipio concluyan sus estudios universitarios mediante una beca, efectuó 28 promesas, de las cuales ha cumplido 10, para tener un avance de 36 por ciento.

El presidente municipal de Colón, Gaspar Trueba, con 54 promesas a cuestas, ha cumplido 19, para alcanzar un porcentaje de 35 por ciento. Trueba impulsó un programa de emprendimiento para mujeres, pero, entre otras, tiene pendiente la creación de un Instituto para Erradicar y Prevenir Adicciones.
Josué ‘Chepe’ Guerrero, el alcalde de lujo de Corregidora, sigue debiendo la protección del área natural “El Batán” y la rehabilitación del río “El Pueblito”; ha cumplido 18 de sus 51 promesas de campaña y registra un cumplimiento del 35 por ciento.

El alcalde de El Marqués, Rodrigo Monsalvo, de 72 promesas de campaña ha cumplido 22, para alcanzar un porcentaje de 30 por ciento. Monsalvo ha entregado becas escolares, pero se ha quedado corto en el otorgamiento de becas para guarderías a mujeres y mayores apoyos alimentarios.

El edil Fernando Sánchez, de Arroyo Seco, ha cumplido con 8 de 29 promesas realizadas durante su campaña, para alcanzar un 28 por ciento de cumplimiento.

En ese orden, de mayor a menor, según la mencionada revista, la alcaldesa Astrid Ortega, de Cadereyta, tiene apenas un avance de 26 por ciento, al haber concretado 9 de 35 promesas de campaña.

Lupita Ramírez Plaza, edil de Pinal de Amoles, es evaluada con un 23 por ciento de cumplimiento en sus compromisos de campaña. Como candidata, comprometió 26 acciones, de las cuales solamente ha cumplido 6.

Ana Karen Jiménez, alcaldesa de Peñamiller, ha cumplido 5 de los 39 compromisos que realizó en campaña, para alcanzar, hasta el momento, una efectividad de 13 por ciento, en medio de una crisis política generada por la destitución de una delegada y la falta de diálogo con los manifestantes.

Y cierra esta lista del Monitor de Promesas de Campaña, en último lugar, el alcalde Alejo Sánchez, de Tolimán, con el cuatro por ciento de cumplimiento al concretar una de 25 promesas, destacando entre las pendientes el abastecimiento de agua a cada delegación del municipio.

Y con estos resultados, con dinero del presupuesto, sin ninguna pena, burlona y humillantemente, todavía hay quienes se atreven a solicitar nuevamente el voto de los ciudadanos.

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Por Jerónimo Gurrola Grave

Dirigente del Movimiento Antorchista en Querétaro

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